Liz

Edad: 25 años cumplidos.

Oficio: Delirante por Albert

Nacionalidad: Albertmaniaca

Vicios conocidos: Albert

Liz T es una chica ‘hecha en Mexico’ que llego al candymundo por casualidad, un dia tras discutir afanosamente con su hermana por el insoportable final del anime ‘Candy Candy’, se dio a la tarea de investigar en internet la verdad de los hechos. Gran sorpresa se llevo al conocer todo lo que internet guardaba celosamente bajo el código de busca ‘Candy Candy’. No sólo la verdadera historia oculta en el manga, si no la enorme cantidad de comunidades dedicadas a este personaje de su infancia.

Con tan buena suerte (algo extraño en Liz) llego al sitio web de Paty AD y a partir de ahí todo fue claro. La conquista del corazón de Liz por ese personaje que pasaba inapreciado en el anime y que en la mayoría de los casos, era incomprendido, ese ‘extraño del pelo largo que sin preocupaciones va’. Si, Liz llegó a un punto sin retorno de su vida, no podía retornar sobre sus pasos de indecisión de ‘Quién fue el compañero de Candy al final de la historia?’ El hilo negro había sido descubierto, era Albert (‘o tú o ninguno’, como dice la canción de Luis Miguel) A partir de ahí, sus ojos color ‘chocolate abuelita’ se enamoraron perdidamente de los ‘ojos de cielo’ de Albert, el famoso príncipe de la colina, el vagabundo, el ‘desmemoriado’, el tio abuelo, el todo.

Sí, a partir de ese momento no hubo otro nombre que sus labios pronunciaran… todo era Albert. El cielo estaba muy ‘Albert’. La ropa estaba muy ‘Albert’. El peinado era ‘a lo Albert’. Todo era Albert. Su mente empezó a delirar y por fin encontró un grupo de ayuda. Delirio por Albert. Su extremo delirio y fascinación la llevaron a conocer a las ‘Masters’ y viajo a los confines del mundo para entrevistarse en Santiago de Chile con PCR, donde le confirmó su padecimiento. Después viajó a la inexplorada zona de Yucatán, donde Paty AD y San confirmaron nuevamente el padecimiento y le notificaron que no había cura, que había sido presa del embrujo conocido como ‘Albertmanía’, y ya no tenía esperanza de recuperación. Resignada ante los dictámenes, aceptó su condición y se convirtió en Liz T. de Andrew. De oficio Delirante y de nacionalidad Albertmaniaca.